Fun Fun Caravans

Mini tour por Bélgica y Holanda (2ª PARTE)

18 septiembre, 2016


Alquila una autocaravana para hacer un mini tour por Bélgica y Holanda. (Cortesía de Isabel, Rodrigo y Sergio).

Continuamos con el relato de Isabel y su familia, para que nuestros lectores de Fun Fun Caravans disfruten de la experiencia emocionante de viajar en autocaravana por Bélgica y Holanda.

 

7º Día: Alkmaar – Zaanse Schans – Marken

Nos adentramos en la provincia de Nord Holland, donde el paisaje seguía siendo llano con sus canales, molinos y vacas pastando. Todo ello salpicado con alegres pueblos. Por fin era viernes y era nuestra última oportunidad de ver el mercado del queso en directo, que solo se celebra por las mañanas de abril a septiembre. Así que pusimos rumbo hacia Alkmaar.

El día estaba bastante encapotado así que sacamos los chubasqueros. Pudimos aparcar en la calle junto a otra autocaravana que nos dio la idea, ya sabéis, el efecto llamada. Era una zona OLA y sacamos nuestro ticket por dos horas. Como el día no mejoraba, también sacamos los paraguas. Cruzamos un puente y ya estábamos en pleno centro. Tras un breve paseo por sus calles, no tardamos en encontrar el mercado o Kaasmarkt .

Tuvieron que tapar los puestos con plásticos, pues la lluvia había ido in crescendo y ahora parecía que la tiraban con calderos. Las grandes ruedas de queso llegaban en barcazas y eran descargadas por cuatro grupos de siete mozos del gremio, vestidos de blanco y con sombreros de distintos colores, según a que grupo gremial perteneciesen. Luego, el queso era trasladado en andas hasta el Waaggebouw (almacén público) para pesarlo. Tras la degustación, el queso se subastaba por handjeklap, sistema por el cual los vendedores chocaban las palmas entre sí.

Tras probar un montón de quesos compramos unos cuantos y comimos en la autocaravana a la espera de que mejorase el tiempo.

Decidimos acercarnos a Zaanse Schans, que es el corazón turístico de la región de Zaan.

Aquí aparcamos en el parking de entrada al recinto que tiene zona específica para autocaravanas y vale 9 euros. Tienes que seguir a un chico en bicicleta que te dirige al otro lado de la carretera donde se encuentra el parking de autocaravanas en lo que debió ser una antigua fábrica.

Esta comunidad alberga casas, molinos y edificios típicos. Cuando sopla el viento se pueden ver funcionar los molinos donde se elaboran los diversos productos (aceite, pintura y mostaza) que se ofrecen a la venta. Se pueden visitar cada molino por unos 2 euros y te explican su funcionamiento. Había uno que era una serrería. En otro te detallan como funciona el tornillo de Arquímedes para extraer el agua desde un nivel inferior al superior.

Las casas son de madera porque si fuesen de piedra se hundirían en la tierra de turba. La madera provenía de los ya citados aserraderos. También hay un museo del pan y una fábrica de quesos muy bonita donde te explican su elaboración. Se visita andando por sus calles peatonales o si lo prefieres en bicicleta por el carril bici. La tienda de Albert Heijn, abierta en 1887, es una preciosa tienda llena de los productos típicos de todas las zonas de Holanda.

Por la tarde nos dirigimos a Marken, donde aparcamos en el Parking de entrada al pueblo por 10 euros. Ya había otras autocaravanas y nos decidimos a cenar y pasar allí la noche.

 

8º Día: Marken – Volendam – Edam

Marken es un antiguo pueblo pesquero con casas de madera erigidas sobre montículos de tierra y pilotes que las protegen de las inundaciones. Fue una isla pero actualmente se encuentra unida a tierra firme por carretera. El paseo por sus calles y sus simpáticos habitantes nos alegraron la mañana. El camarero del restaurante del puerto hablaba en español, así que no hizo falta usar el inglés. El pueblo es de cuento y parece que se ha detenido el tiempo.

Luego fuimos a Voledam, también a orillas del Ijsselmeer (mar interior). Este antiguo pueblo de pescadores está construido sobre un dique y en su pequeño puerto puede comprarse todavía todo tipo de pescado. Uno de sus principales atractivos son los trajes tradicionales que lucen sus habitantes.

Esta zona es muy comercial, llena de tiendecitas con los souvenirs típicos de Holanda y además, se encuentran muchos restaurantes con terrazas donde aprovechamos para picar algo, animados por el solecito que lucía en ese momento. La verdad es que está llena de turistas cámara al hombro. Existe también la posibilidad de hacer un tour en barco y acercarte a Ámsterdam. Ya al otro lado del dique, el pueblo es completamente diferente, se puede pasear tranquilamente por sus callecitas, admirar sus casas de madera con sus jardines llenos de flores y sus canales. Un encanto de pueblo.

Luego nos acercamos a Edam, aparcamos al lado del canal donde ya había varias autocaravanas y funcionó el efecto llamada. La posición es N 52º30’39’’/E 5º03’04’’. Edam es famoso por sus quesos cubiertos de cera roja que los puedes encontrar natural o curado y también mimolette curado para comerlo sólo o con mostaza y miel. Cualquiera de ellos resulta exquisito.

Luego volvimos a Volendam donde aparcamos en el área de autocaravanas N 52º29’23’’/E 5º03’37’’. Pagamos 20 euros pero tenía todos los servicios así que dejamos todo a punto y dormimos con vistas a un molino.

 

9º Día: Enkhuizen – Zuiderzeemuseum – Texel

La llegada fue un poco complicada porque no encontrábamos aparcamiento . Dimos varias vueltas, pero gracias a una simpática pareja de jubilados holandeses, que nos vio en apuros y se acercó a nosotros, para indicarnos como podíamos llegar a la estación del tren y aparcar en sus amplias explanadas. Nos contaron que ellos tenían una autocaravana y solían ir a España de vacaciones en invierno.

Hoy comimos dentro de la autocaravana a la hora de la población local y así pasamos el chaparrón que estaba cayendo en esos momentos resguardados. Aquí los aguaceros pasan rápido, así que no hay que desanimarse nunca.

Tras los cafés, un tímido sol comenzó a brillar y nos aventuramos en el puerto que es uno de los principales de Holanda. El gran número de hermosos edificios que jalonan sus canales evidencian la prosperidad de la que disfrutó durante la Edad de Oro.

La construcción más famosa es el Drommedaris, de 1540, que vigila la entrada del antiguo puerto. Aquí tuvimos la oportunidad de ver como se levantaba el puente para dar paso a un velero. Todo en un plis plas. Luego nos acercamos a Westerkerk y Zuiderkerk , dos espléndidas iglesias.

Por la tarde, nos encaminamos hacia el Zuiderzeemuseum. Cuando en 1932 se cerró el acceso de sus barcos de pesca al mar del norte por la construcción del dique Afsluitdijk, la economía del pueblo de Enkhuizen quedó arruinada. Hoy disfruta de nuevo de un periodo de prosperidad, gracias a la apertura de este complejo museístico y a la transformación del puerto pesquero en puerto deportivo. Hay un taller de velas, donde se explica este arte, un horno de cal donde se calcinan las conchas extraídas con los dragados y se obtiene el cemento. También te enseñan como se ahumaban los arenques. Se incluye un molino en el que explican la técnica utilizada para la extracción del agua y varias casas reconstruidas traídas desde la isla de Urk.

Finalizada la visita nos dirigimos hacia Den Elder que es la base de la marina real holandesa. Allí se encuentra el Marinemuseum. En el exterior se puede ver un acorazado y un submarino que se pueden visitar. Pero nuestro objetivo era llegar a tiempo de coger el ferry que hace la travesía entre Den Elder y Texel. Los servicios son cada hora y el último es a las 21:30.Pagamos 54,60 euros y nos introdujimos en la bodega junto a otras autocaravanas y coches. La travesía dura escasos 20 minutos con lo cual sólo nos dio tiempo a tomar un café rápido en la cafetería y corriendo a la autocaravana para iniciar el desembarco.

 

10º Día: Texel

Las islas Frisias Occidentales, son un conjunto de cinco grandes islas y algún banco de arena formando una barrera que protege el norte del país de las turbulentas aguas del mar del norte. De ellas Texel es la más importante. Algunas están deshabitadas. En el S. XIX se dedicaron a la pesca de la ballena y hoy son un reducto para la observación de las aves y de las focas. La isla de Texel se encuentra protegida por diques y por muros de turba a lo largo de su costa oriental.

Nos quedamos todo el día recorriendo sus dunas y marismas. Paseamos por la playa y comprobamos lo frías que están las aguas del mar del norte (Peor que el cantábrico).

El Waddenzee es una zona de marismas cuya arena queda al descubierto cuando baja la marea y desaparece cuando esta sube. Es el último reducto de naturaleza virgen en Holanda. Es un ecosistema donde se crían gran cantidad de aves, peces y focas debido a su riqueza en nutrientes y crustáceos.

Con el plano que nos dieron en el ferry, recorrimos la isla y fuimos viendo las granjas y las extensas plantaciones de patatas a ambos lados de la carretera.Ya en el extremo norte de la isla, llegamos hasta De Cocksdorp, donde estuvimos paseando por la playa y pudimos ver su emblemático faro rojo.

Luego cruzamos hacia la zona de dunas De Slufter , que es una extensa zona de marismas de 450 hectáreas donde se crían numerosas aves.También tiene una zona de dunas de gran belleza donde había mucha gente paseando por la orilla y los más osados se estaban bañando.

Seguimos por la costa visitando las playas y más tarde nos dirigimos hacia Den Koog, un antiguo pueblo de pescadores, con un par de calles muy turísticas, con tiendas de souvenirs y restaurantes. Posteriormente nos acercamos a Den Burg que es la población más grande y se encuentra fortificada. Se halla en medio de un parque natural que lleva su mismo nombre y ya al caer la tarde, pusimos rumbo a Den Hoorn, pintoresco pueblecito rodeado de extensos arenales. Allí encontramos un aparcamiento a la entrada del pueblo, junto a la iglesia de Hervormde Kerk con su campanario apuntado y su camposanto (los vecinos más silenciosos que puedas encontrar). Como no había ninguna señal que indicase que no se podía aparcar, nos decidimos a cenar y pasar allí la noche.

 

11º Día: Texel – Dique Afsluitdijk – Giethoorn

Tras el descanso nocturno, cogimos el primer ferry que salía hacia el continente que era a las 7:00. Tras 20 minutos de travesía estábamos de nuevo en tierra firme y pusimos rumbo hacia el Den Oever punto de partida del gran dique de Afsluitdijk. Tiene 30 Km de longitud y se puede cruzar por la A7. Al cruzarlo te encuentras con el mar a ambos lados. En su inicio, tiene un puente giratorio en lugar de los levadizos que habíamos visto hasta ahora, que es accionado y vemos como pasan más de 20 veleros de todos los tamaños. Las vistas son magníficas y a lo lejos se divisan las Islas Frisias.

Tras dos horas de viaje, llegamos a Giethoorn, en la región de Overijssel, uno de los pueblos más bonitos de Holanda gracias a sus pintorescos canales. El pueblo se explora fácilmente en bicicleta o en sus barquitos eléctricos que surcan sus canales y lagos.

Aparcamos a la entrada del pueblo en el Parking N 52º43’17’’/E 6º05’11’’.

Ya era el momento de planificar el retorno porque nos quedaban muchos kilómetros por delante. Cruzamos Bélgica sin parar en Lovaina, como era nuestra intención y siguiendo por la autovía, continuamos hacia un área de servicio próximo a París donde pasamos la noche e hicimos los cambios de aguas.

 

12º Día: Paris – Chambord – Santander

Nos levantamos pronto por aquello del que madruga…. Pero muchos parisinos habían pensado lo mismo y tardamos 2 horas en atravesar la autopista que circunda París. Luego nos dirigimos hacia el castillo de Chambord que nos quedaba de camino.

Por fin, tras una larga travesía por el bosque de Boulogne se presentó ante nuestros ojos Le Chateau de Chambord, su aspecto era grandioso. Es la residencia mayor del Loira, fruto del ingenio de Francisco I, empezó siendo un pabellón de caza dentro del Bois de Boulogne. En 1519 se derruyó y se comenzó su construcción en la que se cree que intervino Leonardo da Vinci en su diseño. Las obras prosiguieron durante el reinado de Enrique II siendo completado por LuisXIV. En su construcción participaron 1800 personas y tiene 440 habitaciones. Tiene una original escalinata concebida para que las personas que bajan y suben no puedan verse.

En su patio interior se celebran conciertos de música clásica durante el verano.

En el hall se alquilan tablets con la historia del castillo por 5 euros. La entrada al castillo son 11 euros y el parking otros 11 euros.

El castillo dispone de extensos jardines dentro de los cuales hay una zona de parking para Autocaravanas de Chambord, donde se puede pernoctar con conexiones eléctricas.

Posteriormente ya continuamos por la autopista en dirección a Santander.

FIN.

 

 

 

 

 

 

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