Fun Fun Caravans
Chambord atardecer

De autocaravana por los Castillos del Valle del Loira (2ª PARTE)

20 diciembre, 2015


Alquila una autocaravana para hacer la ruta de Los Castillos del Valle del Loira

Continuamos con el relato del viaje por el bonito Valle del Loira, para que nuestros lectores de Fun Fun Caravans disfruten de la experiencia de viajar en familia con nuestras autocaravanas, la Itineo MJB740 y la Itineo SB720por tierras francesas.

Decidimos pasar la noche en Amboise, localidad que cobijó los últimos días de Leonardo Da Vinci. En concreto en la isla de D´Or, junto al camping (Latitud: 47.417482 | Longitud: 0.987428), y desde el que se obtiene una bonita panorámica.

Paseamos por sus calles por la noche, así como por el día, descubriendo pequeños rincones, iglesias, y tiendas. Se puede visitar la casa solariega de Le Clos-Lucé, donde el artista del renacimiento vivió hasta 1519.

Nuestro destino al día siguiente, era visitar Chaumont Sur Loire (Latitud: 47.483188 | Longitud: 1.190155) y poner rumbo al excepcional Château de Chambord, la mayor residencia del Loira, cuyo diseño tal y como lo vemos se le atribuye a Leonardo Da Vinci, con su famosa gran escalinata de doble hélice. Allí tienen diferenciado un enorme aparcamiento para autocaravanas al lado del de autobuses (Latitud: 47.616105 | Longitud: 1.510937).

Chambord es para visitar en un día si se quiere disfrutar del interior del castillo, así como de sus amplios jardines y vastos bosques, e incluso si también se desea pasear por el foso, que geométricamente en sintonía con la construcción, cruza la fortaleza llena de simetrías.

Aprovechamos los últimos rayos del sol para poner rumbo a nuestro nuevo destino, Cheverny, o lo que es lo mismo, el castillo que inspiró a Hergé, autor de Las aventuras de Tintín, y que lo llamó Moulinsart.

Después de una fría noche y estrellada en el área de autocaravanas habilitada (Latitud: 47.497778 | Longitud: 1.461461), amaneció un día precioso, y la visita al Château de Cheverny se convirtió en una más idílica. Quizás fue éste, el palacio que pudimos contemplar con más detalle, visitando todas sus estancias y su rico mobiliario. Bellos tapices, cuadros y retratos de la historia de Francia, trofeos de caza y antigüedades, en propiedad desde hace 6 siglos por la misma familia, los Hurault.

Pudimos pasear por sus extensos jardines, su huerto, el pabellón de caza y como no, la tradicional visita a los famosos perros de Cheverny, con la V de Vibraye en el flanco derecho de cada perro.

Nuestro siguiente destino, Loches, nos esperaba después de cruzar extensas praderas y bucólicos bosques con los bonitos colores del otoño. Ciudad real, administrada por gobernadores reales, tiene vestigios de una próspera ciudad medieval y renacentista. Los paseos por su ciudadela hasta el castillo, iglesia y palacio merecieron mucho la pena. Comimos en una de sus tres áreas de autocaravanas que siguen el río (Latitud: 47.13339 | Longitud: 1.000362), para luego conducir hasta Poitiers.

Se nos hizo de noche para cuando llegamos y sin un lugar libre para estacionar, por los bulevares de la ciudad, decidimos dormir en el parking del aeropuerto. No es que fuera el mejor sitio, pero fue tranquilo, ya que por las noches permanece cerrado. Al día siguiente encontramos dos sitios en la Rue du Jardin des Plantes (Latitud: 46.586369 | Longitud: 0.347851), muy cerca de la catedral vieja, o también llamada Iglesia de Notre Dame la Grande (s.XII), joya del románico y de Poitiers, por sus murales y figuras policromadas, y las esculturas de gran belleza que tiene en su pórtico.

En la misma plaza, la de Charles De Gaulle, se sitúa el mercado, y es la entrada a un montón de pintorescas calles comerciales, bohemias y con edificios de aspecto medieval. La línea azul de sus aceras nos llevó a su otra catedral, la de Saint Pierre, templo gótico angevino del s.XIV, de dimensiones colosales y muy próxima al Baptisterio de San Juan, monumento más antiguo de de la ciudad, ya que es del siglo IV.

Acabada nuestra visita a la medieval Poitiers, nuestro destino pasaba por comer en una área de descanso de la carretera, la cual nos llevaba a Burdeos y a su denso tráfico, para más tarde desviarnos a Biscarrosse Plage, y dejar la visita de la Duna de Pilat para el día siguiente.  El área de autocaravanas Le Vivier (Latitud: 44.459876 | Longitud: -1.240632), entre pinares y próximo al mar, es un paraje tranquilo que dispone de todas las comodidades. Bien situado y abierto todo el año.

Aunque ya visitamos hace unos años, la Duna de Pilat, el resto del grupo no conocía la colosal duna más grande del sur de Europa. Y como así lo intuimos, no defraudó en absoluto. Aparcamos nuestras autocaravanas muy cerca de la entrada (Latitud: 44.602147 | Longitud: -1.198432), sin necesidad de entrar al parking. Día bonito, azul y soleado, donde todos disfrutamos, desde los mayores hasta los más pequeñajos.

Decidimos comer frente al lago de Hossegor (Latitud: 43.681632 | Longitud: -1.427185), para despedir así, nuestro bucólico y otoñal viaje en autocaravana por tierras Francesas y sus románticas edificaciones del Loira, los famosos “Châteux”, testigos de tramas palaciegas, residencias de monarcas y del florecimiento del Renacimiento francés.

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